Cuando lanzamos esta web os contamos el porqué y el dónde de nuestro proyecto, pero dejamos para más adelante el contaros el cómo.

Parece mentira pero han pasado ya casi dos años del lanzamiento y la actualidad vertiginosa en la que vivimos nos había obligado a aparcar esta historia, pero ya estamos aquí para contaros nuestros inicios de los cuáles no podemos estar más orgullosos

El germen

Mi abuelo había utilizado la finca para cultivar cereal, perales y manzanos pero desde su fallecimiento, sólo se mantenía algo de cereal, fundamentalmente se utilizaba como coto de caza (Miguel Orts)

Los hermanos Orts Llinares subíamos a la finca para pasar el día en la masía, hacíamos picnics y comidas de campo, disfrutando de la naturaleza con nuestros hijos y amigos. Es precisamente una amiga de Miguel, Nathalie Bonhomme canadiense afincada en España y gran conocedora de los vinos españoles como exportadora de vinos a Canada, quien cada vez que subía a la finca le decía:

Miguel, esto es igual que el Priorat, igual, igual.

Y resumiendo para no extendernos mucho, el germen que esta amiga implantó en nuestros corazones creció hasta convertirse en una idea consolidada: 

Plantaríamos viñedo en la finca y trataríamos de hacer vino, con el objetivo de romper el mito de que los vinos de la montaña de Alicante cuando bajaban a la costa se estropeaban

Las primeras plantaciones

El arreglo del bancal tuvo lugar entre el 2006 y el 2007,  preservando la flora que sustentaba las terrazas de plantación y respetando el sistema ecológico. Las primeras plantaciones se llevaron a cabo en el año 2007.

La orografía y la climatología fueron determinantes para la elección de las variedades a plantar:

Alicante se compone de elementos geográficos y de clima muy diversos: Por un lado la zona de Villena, muy similar a Jumilla y Yecla que es donde están mayoritariamente la monastrell y algo de cabernet sauvignon, a 600 metros de altitud. Por otro lado encontramos la zona de la moscatel”: Benissa, Teulada, la costa… que no pasa de 100-200 metros de altitud.

Nosotros estamos justo en medio, en la zona más montañosapor encima de los 600 metros hasta los 1.200 de la Sierra de Aitana.

Plantaciones del 2007

Escogimos las variedades a plantar siguiendo consejos profesionales pero también escuchando a nuestro propio instinto:

Escuchamos y atendimos los consejos del responsable de Viveros Cambra, que no es otro que el reputadísimo viticultor y elaborador Rafael Cambra, quien fue una pieza clave en el diseño de nuestras plantaciones y nuestro suministrador.

Así que en poco tiempo habíamos decidido la composición de nuestro viñedo. Teníamos claro que queríamos una planta local, como es la garnacha tintorera. La siguiente fue la syrah, que nos gustaba porque era muy atlántica y fresca. La cabernet sauvignon la plantamos por consejo de nuestra enóloga, Laura García de Villena, por su adaptación probada en otros proyectos tanto en Alicante como en Mallorca:

La pusieras donde la pusieras, salía

Y efectivamente,  tanto la cabernet sauvignon como la cabernet franc que son primas, se han adaptado increíblemente bien.

Por último escogimos la marselán que es un híbrido entre la garnacha y la cabernet sauvignon creado a finales de los años sesenta en la universidad de Montpellier (Francia).

Nuestra Cabernet Franc en agosto de 2018

Las primera pruebas: Mas de Sella 2007, 2008 y 2009

Otro de los impagables consejos que recibimos de Rafa Cambra fue el de realizar vinificaciones de prueba para analizar el potencial de las plantas compradas, con uvas de los mismos varietales y porta-injertos en las campañas de 2007, 2008 y 2009:

Fueron elaboraciones super extractivas, queríamos descubrir hasta donde podíamos llegar. En las siguientes las extracciones estuvieron más ajustadas para hacer un vino que se pudiera beber antes ya que la demanda termina con la añada muy rápidamente.

Hoy nos separan doce años desde aquel emocionante primer momento, doce años en los que hemos ido aprendiendo junto a nuestras plantas, descubriendo con ellas los misterios de la biodiversidad que tantos beneficios aporta a nuestros suelos, que después se vierten en las bayas de nuestro Mas de Sella.

Hoy en día elaboramos dos vinos más además del primer Mas de Sella, nuestro Carreró y nuestro Sinto Centella.

La climatología ha determinado que nuestro Carreró, un vino que únicamente se produce cuando la meteorología nos permite conseguir sobre maduraciones, siga siendo un vino muy extractivo y con una capacidad de guarda mas prolongada.

Y por último nuestro, Sinto Centella, un canto al grado mediterráneo, suavizado gracias a la exquisita acidez obtenida a los 900 metros donde cultivamos.

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